De tanto contar
Mi participación en esta antología forma parte de los primeros años de un camino que comenzó con el cuento y que, publicación tras publicación, fue encontrando nuevos lectores.
De los primeros cuentos en el periódico a las cartas de amor, los recuerdos compartidos y las historias para niños. Cada libro guarda una manera distinta de mirar la vida.
Publico mi primer cuento, La laguna tiene sangre, en El Informador de Guadalajara, Jalisco: la ciudad donde nací en 1946.
La sección literaria de El Informador publica Las siete y sereno, un cuento sobre personajes célebres de nuestra ciudad.
Un domingo sí y otro no, alguno de mis cuentos aparece en la sección cultural de El Informador.
Para mi sorpresa y gran alegría, Un chancleteo azuloso obtiene el tercer lugar en el concurso de cuento Edmundo Valadés, en la Ciudad de México.
Mi participación en esta antología forma parte de los primeros años de un camino que comenzó con el cuento y que, publicación tras publicación, fue encontrando nuevos lectores.
La Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco patrocina, en su colección Hojas Literarias, mi libro de cuentos Rascacielos de papel.
Mi cuento Rascacielos de papel es seleccionado para traducirse al italiano en la publicación Si scrive, de Cremona, Italia.
Una mujer solitaria, en un bar, imagina una aventura amorosa a través de las notas musicales de un piano.
Durante una comida en casa, Gervasio, gran amigo de la familia, me invita a escribir la biografía de su papá. La propuesta me atrae, pero la rechazo en el acto: «Yo no soy biógrafa».
«No le hace, doña Paty. Mi papá le platica del cómo, el cuándo, y usted nomás la escribe».
Y así comenzamos. Durante varios meses nos reunimos los tres para revisar acontecimientos por demás sensibles en la vida de un hombre de noventa años: a ratos llorando y, en otros momentos, entre risas y diversión.
¿Cómo relatar un acontecimiento que cambia por completo la vida de un hombre y su familia? ¿Cómo describir los momentos previos a decidir quién va al volante, esa mano sobre el hombro que despierta el sueño y dice «ya es la hora», cuando aún no lo era? Al despejarse la bruma, todo era distinto.
Al llegar al final de la historia de Don Gervasio, sentí un bloqueo creativo. ¿Quién de los tres se atrevería a escribir el final? Fue como tomar una maleta cargada de incertidumbre que se iba aligerando al recorrer el camino.
Trabajar en equipo fue increíble. Aprendí que una biografía no tiene nada de cuento: es más real que cualquier ficción. Me detengo en aquel niño de cinco años que caminaba por el campo para llegar a su escuelita rural de Xochitepec. Su maestro, Pompeyo Limón, además de enseñarle «de la A a la U», le enseñó a hacer tinta.
«¿Qué aprendiste hoy en la escuela?»
«¡A hacer tinta!»
Quedamos satisfechos: lo logramos. Aprendí a escribir en compañía. Y, como dijo Don Gervasio con palabras de Amado Nervo: «Yo te bendigo, vida».
Durante el encierro, entre cajones y papeles viejos, aparece un sobre. Dentro, amarradas con un listón rojo, están las cartas de Don Ramón a mi abuela: su gran e imposible amor.
También aparecen cuentos que había guardado. La pandemia me pone a escribir; entre textos, correcciones y nuevas lecturas, se va pasando el tiempo de encierro.
De ese encuentro entre la memoria y la ficción nace Doce cuentos y algunas cartas de amor, publicado en 2022 por Hola Publishing Internacional.
Comparto esta antología con otras catorce escritoras. En mi cuento, una niña juega con una casita de muñecas hasta que, un día, la dichosa casita termina en la basura.
Un objeto cotidiano guarda aquí una historia: una mirada a la infancia y a todo aquello que permanece en la memoria.
Durante años estuvo guardado, mientras yo seguía preguntándome: «¿Para cuándo?». He aquí Color Piparú, un cuento para niños, niñas y papás, acompañado de una canción muy linda.
Mike hizo los dibujos de los personajes y Berenice los iluminó. Las ilustraciones son de Miguel Villa y Berenice Reyes.
«Estoy a la espera como si fuera a nacer mi primer bebé. Me trae de cabeza. Ya lo amo».
Lo amo como todo lo que he logrado como persona y como ser humano que platica y cuenta cuentos.